Idolatro a mediocres. Al parecer soy un fan apasionado e incontrolable de esos miles de mediocres que abundan por el mundo jodiendo con su mediocridad, apestando al resto y afeando o desvirtuando el mundo, a pesar que mi mundo sea uno, más bien, reducido, limitado, muy pequeño y chato. Al parecer hago ídolos de esos simples mortales sin gracia ni atributo alguno pero que yo, encuentro inusuales y cargados de una genialidad clandestina o medianamente camuflada que aun no ha sido descubierta ni valorada por el resto. Hago ídolos de esos mediocres que se saben mediocres, que reúnen todos los requisitos necesarios para tildarlos como tal, que no sienten remordimiento alguno por ser mediocres y que se resignan a ello, a su mediocridad, sintiéndose felices.
Idolatro a ciertos pocos mediocres. Esos pocos mediocres (un grupo muy reducido) que, de algún modo (o así lo veo yo), resaltan sobre los miles de mediocres que abundan por todo el mundo. Existen, entonces dos resaltantes grupos de mediocres: 1) El grupo de mediocres por excelencia, el sobrecargado grupo que no hace distingo alguno por ningún tipo de mediocre que habite en el mundo y 2) El grupo de mediocres más reducido conformado por aquellos que, no dejando de ser meros mediocres, resaltan de algún modo, sobre los miles de mediocres que cohabitan el grupo más grande. Entonces yo no soy más que uno de esos miles de mediocres que abundan por todo el mundo (pertenezco al grupo más grande de mediocres). Pertenezco a ese tristemente inmenso grupo de mediocres por dos razones: 1) Soy parte de esa vasta cofradía de miles de mediocres porque idolatro y hago dioses o ídolos de esos, también mediocres, pero que resaltan sobre los muchos mediocres que siguen en la clandestinidad porque nadie les hace gracia. 2) Soy mediocre porque no soy capaz, siquiera, de pertenecer (o inmiscuirme) en ese reducido grupo de mediocres que resalta sobre los demás mediocres a los cuales yo pertenezco.
En otras palabras, soy mediocre porque rindo culto ferviente a otros mediocres que la mayoría (o la gente con una mínima inteligencia o capacidad para analizar la realidad) mira con desprecio y trata de evitar. Soy mediocre porque no soy capaz de resaltar (al menos) sobre mis demás hermanos o asociados mediocres, ya que no tengo gracia alguna, ni clandestina, ni camuflada ni ninguna por descubrir. Soy mediocre porque no puedo dejar de ser un simple mediocre. Soy un mediocre por escribir estas palabras tontas, enrevesadas y sin sentido. Soy un mediocre por mi sola esencia. Soy un mediocre por saberme como tal. Soy un mediocre, y a veces creo que eso no está mal.
Este lugar está destinado a la indecorosa e impresentable industria (para nada trabajosa) de hacer públicos todos mis errores, mis constantes fracasos, mis sueños (que no son pocos), mis desilusiones (amorosas), mis males, mis penas, mis fantasías, mis risas, mis crueles verdades y mis mal elaboradas ficciones. En fin, es una forma de desnudarme mediática (o cobardemente) ya que no tengo el valor para hacerlo de otra forma más directa o personal, sin temerle a las consecuencias inmediatas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario